MODELO PAPA DOC | Elmer Van Hess

Publicado el 8 noviembre, 2020

MODELO PAPA DOC


Por Elmer Van Hess

La economía del poder total

Una ventaja acá en el cielo es que el cine y el pop corn son gratis y de excelente calidad. Solo hay que estar atentos porque, sin gravedad, al primer descuido las palomitas de pochoclo salen eyectadas al vacío, como satélites. Con esa precaución en mente, me apoltroné en la primera butaca libre para disfrutar de la matinée. Proyectaban la película Los Comediantes, ambientada en Haití, el país más pobre de América, gobernado por François Duvalier (Papa Doc). La historia ilustra, a través de tres extranjeros que arriban a la isla en el mismo barco, los perfiles de un régimen autoritario y despótico. Una verdadera oda a la egolatría. Se pueden ver los carteles de propaganda oficial con leyendas tales como “Papa Doc vive para el pueblo y el pueblo muere por él”, o Papa Doc, un líder que cuida del bienestar de su pueblo y alimenta sus creencias espirituales”.

Cuando la pantalla mostró ¨ The End ¨, yo había acumulado una montaña de preguntas e inquietudes. Entonces, aproveché y me corrí hasta la sección Biografías, a cargo del memorioso Uriel, para que me desasnara sobre la vida de Graham Greene, escritor del libro en que se basa la película. Nadie mejor que él, para ilustrarme sobre los detalles del modelo Papa Doc. Uriel comenzó su informe: “Graham, murió el 3 de Abril de 1991, luego de recorrer la tierra desde 1904. Recorrer es la palabra adecuada, para un verdadero trotamundos, pocos autores han viajado tanto, llegando a los rincones más remotos. Uno de los escritores más populares y con mayores éxitos cinematográficos del siglo veinte”, contaba. -Fue espía de la inteligencia británica durante la guerra y -se especula- hasta el fin de sus días, tuvo por jefe a un doble agente soviético. Sus simpatías, no ocultadas, por regímenes de izquierda, junto a su acentuada antipatía por los Estados Unidos -rictus frecuente entre los súbditos del Imperio Británico- lo convirtieron en el blanco dilecto de tirios y troyanos. Ante todo, un espíritu independiente, liberado de la tiranía de lo políticamente correcto. Víctima de su propia psiquis, con varios intentos de suicidio, fue testigo de los túneles sin fin, los vacíos centrífugos y el ahogo existencial, compañeros habituales de las mentes torturadas. Sería injusto terminar su presentación, sin mencionar la atracción que su personalidad y sus ojos azules producían en el sexo opuesto. Jamás se resistió. La enumeración de sus conquistas demandaría de tres cifras.

Con mi mochila cargada de información sobre el personaje, me sumergí en el túnel inter-temporal -algo así como un subte que cubre New York con Tokio en 5 segundos-, que me conduciría hacia Greene. Graham estaba recostado sobre una corriente energética desde donde podía observar los mil años pasados y los mil años futuros simultáneamente. Su mirada penetrante, escudriñaba en el ayer y en el mañana, fusionándolos, en un acto único, sin tiempo. -Llego a vos después de ver ¨Los Comediantes ¨, quiero saber qué despertó en tu mente un régimen como el de Papa Doc.- le dije. -Para empezar, como sabes, toda ficción es solo una adaptación escenográfica de la realidad, -me dijo-. El título de mi obra, Los Comediantes, resalta el hecho cruel, humillante y hasta sardónico del grado de degradación e hipocresía que envuelve al ser humano cuando se pierden los valores. Y prosiguió: “En una sociedad simple y primitiva como la haitiana, se puede ver lo maleable que resulta el hombre a las maniobras del poder. Controlada la justicia, sin una moneda estable y con una severa policía secreta, los ciudadanos se convierten en títeres, afanados por ejecutar la partitura del psicópata de turno. Son ¨Los Comediantes ¨. Produce escalofrío, la facilidad con que se implementa un régimen de esclavitud. Cualquier causa de frustración social suele ser caldo de cultivo para un zarpazo totalitario. La derrota en una guerra, la hiperinflación (el caso de la República de Weimar), una hambruna por una mala cosecha, un vacío de poder, etc.

-¿Por qué tiene tanta importancia la moneda?-, le pregunté. -La hiperinflación, es una de las causas, porque genera una convulsión política y social. Es comparable al efecto de una bomba atómica, desestabiliza toda la estructura social -nuclear- enfrentando a todos contra todos. -De acuerdo, pero cómo se relaciona la inflación con la pérdida de justicia y la policía secreta que mencionaste?-, le pedí me ampliara. -El estado de caos generalizado que produce la hiperinflación, lo primero que erosiona es el sentido de justicia. La imagen de las autoridades también se hunde al ritmo de la pérdida de valor de la moneda. En ese contexto, el manotazo sobre la justicia, de los grupos de psicópatas, resulta sencillo y puede pasar desapercibido ante tanta confusión. La policía secreta se organiza en semanas. Toda sociedad por pequeña que sea, cuenta con un par de cobardes sanguinarios, una pléyade de alcahuetes y suficiente cantidad de resentidos. Los ingredientes necesarios. La denominación, Policía de Seguridad del Estado o Ejército del Pueblo, es mera cuestión de marketing. -Tu explicación es muy clara, pero, ¿no es demasiado economicista, atribuir un papel tan preponderante a la hiperinflación en el origen de las dictaduras?-, cuestioné. -En efecto, siempre existen causas diversas que convergen simultáneamente. La llamada tormenta perfecta- aceptó-. En ciertos casos, los factores internacionales adquieren un peso significativo. Un ejemplo, poco conocido, es el de la toma del poder por parte de Fidel Castro, gobierno por el que yo tuve mis simpatías. El triunfo de los insurgentes, bajando de Sierra Maestra, solo fue posible por la deserción masiva que produjo en las fuerzas de Batista la declaración del Presidente -Republicano- D. Eisenhower quitándole el apoyo al mandatario cubano.

– Interesante. A veces la historia se esmera en reírse de los estereotipos -acoté mientras preguntaba- ¿Y de Papa Doc, qué me podes contar? – Uh!! Un montón, Elmer, pero voy a concentrarme en aquello que se relaciona con sus formas dictatoriales de gobierno. Papa Doc hablaba de tres clases de ciudadanos. Lo llamaba -el apotegma de las Tres E- : Empleados, Esclavos y Enemigos. ¨El futuro de la República Popular -decía- solo permite la existencia de los dos primeros“. Y agregaba: “La evacuación, no tiene por qué ser violenta, en la medida que perciban, que en nuestra República no hay lugar para clases medias, intelectuales independientes, ni librepensadores. Nos dejan su patrimonio y los dejamos salir ¨. Ante la más mínima crítica proveniente de estos sectores, Papa rugía enardecido- ¨que se vayan todos ¨. -Tú relato es apasionante, Graham, pero ¿Qué pasa con la economía en un modelo que expulsa a los sectores más productivos?, – le pregunté, con una mezcla de ansiedad y desconcierto. -Me imaginaba que harías esa pregunta. Yo me la planteé a poco de llegar a la isla. Aun siendo curioso y observador, me llevó bastante tiempo hallar la respuesta. Un amigo diplomático, amparado por su inmunidad, que lo protegía de las tropelías de la policía secreta, finalmente, me ayudó a entender. Había una frase de Papa que para mí, hasta entonces, representaba un galimatías ¨ La economía es un prejuicio burgués ¨, estigmatizaba el líder. -Ahora el galimatías es para mí, Graham- le dije-, mientras observaba un agujero negro que en los confines de universo no paraba de fagocitarse estrellas. -Calma -me dijo-. La experiencia y el sentido político del Agregado Económico de la Embajada, mi interlocutor, me abrió los ojos al modelo de poder en vigencia. Jamás lo hubiera podido decodificar sin su ayuda. Por suerte, guardo las anotaciones de nuestras charlas.

¨Para controlar el poder no hace falta de la economía -me decía- la mentira y el terror son la llave maestra de la entrada a la tiranía. Al principio, yo no lo entendí-agregaba-. Cometí el error típico de los analistas económicos y políticos: pensé que el deterioro económico debilitaba estos gobiernos. Nada más alejado de la realidad. -¿Me está diciendo que el desplome de la economía no tiene consecuencias políticas?,- le pregunte sorprendido. ¨Exacto, controlando la Justicia y la Policía secreta, alcanza con una fracción del Producto Bruto para que la población sobreviva: igual ración de comida para todos, un vale de ropa bianual y un sistema de salud obsoleto bastan. Le llaman PBI de supervivencia. Por encima de ese nivel, a los ojos del régimen, cualquier consumo, aparatos de comunicación, educación u otros bienes superfluos, solo sirven para difundir información, promover la ambición y gestar focos de rebeldía. ¨. -Aturdido por lo degradante de la evidencia, pero sin resignarme a no encontrar un final feliz, le dije: Esto se parece al cuento del Flautista de Hamelin, ¿Me va a decir Sr. Agregado -lo trataba de usted- que un pueblo acepta de buen grado semejantes vejaciones? -Estimado Dr. Greene, -él también era muy formal- las personalidades psicopáticas y ególatras, características de estos/estas, these, en Inglés -sexo indefinido- dictadores, tienen un grado de audacia y capacidad de manipulación que penetra el subconsciente colectivo distorsionando la percepción de la realidad. Las consignas oficiales “Felices de alma y cuerpo” o “Agradecidos por el pan que nuestro Papa nos hace llegar a la boca cada día”, así lo demuestran. – Explíqueme UD., como diplomático, ¿Por qué la comunidad internacional acepta estos regímenes sin chistar? – le pregunté un tanto exaltado. ¨ Cuando en Naciones Unidas se hizo mención a que, Papa y Baby Doc manipulaban las creencias religiosas para generar zombis, el régimen reaccionó con una furibunda campaña de propaganda: -Ante las acusaciones perversas y maliciosas que se han hecho circular. El gobierno del Pueblo de Haití, denuncia la campaña orquestada por los poderes internacionales para descalificar el éxito de nuestro modelo en crear ciudadanos felices, sin diferencias de clases ni grietas-. Lampedusa, Goebbels o Gramsci no hubieran soñado ese nivel de manipulación. ¿Este sonsonete le suena conocido verdad? Retrucó con cierta malicia el Agregado¨, poniendo fin a nuestro intercambio.
-Querido Elmer, – dijo amablemente Graham- espero haberte aportado algo de luz, sobre el funcionamiento de los modelos de esclavitud disfrazada de finales del siglo XX y principios del XXI. Sin embargo, la Urss y China son ejemplo alentador, para no perder el tren de la historia, tuvieron que abandonar dicho modelo y concentrarse en fomentar el crecimiento de la economía. Esto marca los límites del modelo, solo es sustentable en sociedades mediocres, dispuestas a aceptar la decadencia permanente. -Muy cierto, -le dije- pero mi corazón quedó en Argentina y en Sudamérica. Tus ejemplos no me aportan demasiada tranquilidad respecto a la inmunidad de la región al virus totalitario. Con su característica flema inglesa, -me dijo-: Si tomas como medida el nivel de ingreso por persona a que ha caído Venezuela, $2.540 dólares, y lo comparas con Argentina $10.400 dólares, surgen dos conclusiones. La primera, que el costo para cada venezolano, del modelo, es de $ 7.500 dólares por año. La segunda es, que Argentina está muy por encima de ese piso. Si decidiera adoptar el mismo camino, podría reducir su producto bruto per cápita a más de la mitad sin afectar la viabilidad política del modelo. -No entendí, si intentaba darme ánimos, o enterrarme-. Con esta aguda observación, Graham se despidió para volver al plano de las letras y los símbolos. Eternamente agradecido,-le dije-. Acá arriba también practicamos el humor.

Elmer Van Hess.

Elmer Van Hess (Narciso Ibáñez Menta), personaje de la serie llamada “El hombre que volvió de la muerte”. Su cuerpo es comprado por un científico quien logra devolverlo a vida mediante el reemplazo de sus órganos por unos artificiales. Lo convierte así en una especie de súper humano, que ha vivido y experimentado el más allá y ahora queda destinado a vivir muchísimo más que cualquier mortal. Entre los cambios que le han hecho, han aumentado también su inteligencia, su sensibilidad. Su intuición y su comprensión de la naturaleza humana.

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