EL FUTURO HA LLEGADO (II)

Publicado el 27 septiembre, 2018

(Acerca del desembarco de Uber en Argentina)

Por Mario Terzano, Presidente de Radio Cultura

Muchas veces los nuevos productos, los nuevos procesos o las nuevas tecnologías, producen efectos colaterales difíciles de imaginar en el momento cero.

Algo de eso está pasando con Uber.

En las grandes ciudades del mundo en las que Uber opera libremente desde hace algunos años, el fenómeno mas interesante que se comienza a observar es que la principal “víctima” no es el taxi, sino el auto propio. En efecto, al inicio los taxistas de cada una de esas ciudades, al igual que en Buenos Aires, temieron por su supervivencia. Con el tiempo comenzaron a notar que la tendencia que surge es dejar de tener auto propio, con el consiguiente ahorro en combustible, seguros, cocheras, etc.

Primera conclusión: los taxis siguen trabajando casi igual y los verdaderos afectados son los vendedores de autos, los dueños de cocheras, el expendio de combustibles y demás gastos asociados a la propiedad de un automóvil. La pregunta que surge inmediatamente es: ¿a quién están defendiendo los “caza Uber” que con enorme comodidad producen diariamente hechos de violencia? Porque a los taxistas no.

Este fenómeno está perfectamente descripto en más de 50 estudios profesionales, entre los cuales destaca el realizado a pedido de la OCDE, club al que Argentina aspira a ingresar. Difícil que te miren con buena cara en un club que pide corbata, si no solo entras al comedor sin ella sino que además insistís en que todos los que usan corbata son tontos.

En el mismo sentido, la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia de Brasil, sostuvo que Uber no afecta más que el mercado solapado entre Uber y los taxis, que es marginal.

De todos modos esos mismos estudios indican que hay países en los que Uber no solo compite sino que afecta fuertemente al servicio de taxis; se trata de aquellos en los que los taxis son malísimos y/o inseguros.

Según fuentes internas, Uber emplea en América Latina más de 500.000 personas en un desarrollo exitoso de la llamada economía colaborativa, que tiende al uso de recursos ociosos, tanto humanos como físicos. Se da el caso del dueño de auto que trabaja dos horas diarias para pagar su cochera y el seguro porque no le alcanza su sueldo o busca un ingreso extra, así como quien mantiene su estructura familiar trabajando 10 o 12 horas diarias al igual que un taxista.

Un aspecto más que interesante es que el fenómeno Uber podría producir respecto del transporte en autos de alquiler el mismo fenómeno que produjo la SUBE respecto del transporte público: blanquear los ingresos del sector. Tanto respecto de la recaudación en negro de numerosos taxis como de la escala de monotributo en que están inscriptos los peones o dueños de taxis.

Tema conflictivo sin dudas y que podría explicar parte de la agresión hacia Uber.

Pero el Estado debe poner lo suyo para poder cobrar impuestos. Hoy no hay claridad sobre el modo de cobrarle un impuesto a una app. Mendoza ha encontrado una solución por vía legislativa. Sin dudas ésta es una arista del tema que merece debate técnico, pero no la quema de brujas (y de autos).

En entornos en los que lo nuevo siempre es bienvenido, los “damnificados” por Uber dieron su pelea jurídica y perdieron. En otros entornos en los que lo nuevo siempre es “peligroso” –para algunos-, siguen en la batalla y creen que tendrán éxito.

En Argentina los dinosaurios siempre tardan más en morir que en el resto del mundo. Pero fatalmente ocurre y dada la falta de planificación propia de nuestra idiosincrasia, cuando ocurre… suele ocurrir de la peor manera posible (Ley de Murphy de larga y variada verificación en la Argentina de los últimos 50 años).

Con criterio y valentía los Tribunales de la Ciudad de Buenos Aires declararon que Uber no es ilegal. Primer paso dado.

Como último comentario, una sugerencia a las autoridades ejecutivas de la Ciudad de Buenos Aires y de la Provincia: los únicos realmente damnificados por la libertad de contratación y circulación que implica Uber son la mafias de taxis que desde hace décadas operan impunemente en Aeroparque, Ezeiza, Terminal de Buquebús y otras pocas zonas protegidas por la complicidad y/o el temor de todos. Esos si que se quedan sin trabajo…y bienvenido que asi sea en beneficio de miles y miles de viajeros estafados y de taxistas y choferes impedidos de trabajar libre y honestamente.

Para el gobierno son fácilmente identificables tanto sus “soldados” como sus jefes. Basta ver las cámaras de seguridad. Los ciudadanos agradeceremos que se tomen este tema en serio.

Mario Terzano
Presidente de Radio Cultura

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