Vicente Muleiro y Norman Briski traen a Macedonio Fernández
Escrito por Pablo De Vita el 21 marzo, 2025
De Vicente Muleiro y con dirección y puesta en escena: Norman Briski llega Maxidonio, El puchero misterioso, obra en la cual la historia presenta a Macedonio Fernández con centro en una pensión desde donde se disparan líneas argumentales y dramáticas. La relación con su mujer muerta (Elena Bellamuerte) y con una muchacha, según líneas narrativas del mismo Macedonio en sus novelas. Desde su cuarto conjetura y filosofa su particular metafísica y toda una línea de reflexiones sobre el buen vivir, la ciudad, el país, la no-muerte, el no-yo. Desde este solipsista salta a la vincular, sus famosas reuniones con intelectuales que lo escuchan con devoción, entre ellos Jorge Luis Borges. De la vida intelectual y reflexiva se crece hacia la acción a partir del costado político de Macedonio 1) la boutade de presentarse a la presidencia creando “mecanismo incomodantes” (la salivadera oscilante, peines de doble filo, escaleras desparejas, cafés que se vuelcan, etc) y 2) una arremetida conspirativa con un grupo para entregar a la ciudad de Bs As “a la belleza y el misterio”. Las aventuras del grupo conspirador que será derrotado y nuevos planes anarquistas para ejercer el poder.

Vicente Muleiro añade sobre la obra que: «Todo atravesado por el humor macedoniano y por una permanente ambigüedad entre la ensoñación y la realidad. Un espacio híbrido con las distintas zonas del transcurrir de Macedonio (la pensión, el bar, la “zona natural”) junto a una atmósfera onírica que tiene que ver con su relación con la muerte y, sobre todo, con Elena Bellamuerte.
De este modo se trata de ensamblar el costado conjetural y de pensamiento metafísico con una acción teatral dinámica, con imágenes, texto y tensiones que representan su mundo. Por un lado, el Macedonio escritor, con sus duelos y su filosofía de vida, como ser su pasión por el concepto “eudemonología”, propiciado por uno de sus más grandes referentes, como Arthur Shopenahuer.
Norman Briski, director de Maxidonio y Vicente Muleiro, autor de la propuesta
Los anticuerpos que generan un puchero rancio, que le brinda vitaminas y defensas para combatir – acaso el más grande de sus temores – la idea de la muerte. Y por el otro lado, el Macedonio que se mete adentro de su propio cuento, que sería su proyecto de presidente de la Nación. Si bien sabemos, que ha tenido su intento como fiscal en su momento, a través de su literatura consigue llevar a cabo un proyecto de país que comparte cierta empatía con algunas ideas anarquistas. Dos tramas que van por lados distintos, luego convergen, se entremezclan y se van por las ramas, fiel al estilo que podríamos considerar macedoniano. Sin dejar de lado el diálogo con el lector, que en este caso deviene espectador, teniendo a Borges como presentador y/o traductor del “universo macedoniano”. Durante varios pasajes de la obra, Borges se encarga de aclarar conceptos y desarrollar de modo dubitativo el vínculo que supo tener con Macedonio, a quien considera “padre” (supo ser amigo de su padre biológico) y mentor. A lo largo del proceso de escritura, se presentó como problema – una vez más – después de haber tenido en varias experiencias de ficción a personajes históricos como protagonistas, sea el caso de Videla, Manuel Ugarte y Rosa Luxemburgo, entre otros. El problema que se presenta es la fidelidad con la historia de dicho personaje y la búsqueda de generar un universo ficcional que permita que dicho personaje se independice de su propia historia y adquiera una nueva individuación, es decir, que el personaje histórico tenga su vida propia, una lógica independiente al personaje conocido. En esta oportunidad, vemos a un Macedonio Fernández que dialoga cara a cara con su ensoñación sobre Elena de Obieta que deviene prostituta – recurrente hábito macedoneano – luego poeta, y hasta la misma Catrina, quien fuera la otra cara de la “muerte”. Por citar un ejemplo, de lo que sería el cruce entre el universo biográfico de Macedonio, su propio universo ficcional y el universo ficcional de la obra en cuestión. A su vez, como subtrama aparece el vínculo que tiene Macedonio con un Mozo, quien lo admira, lo atiende, anota las frases geniales durante sus tertulias, y es quien va a cuidarlo cuando Macedonio esté en el ocaso de sus tiempos. Es el Mozo el que llevará a cabo el plan Macedoneano de campaña y gobierno, a través del ejército que supo constituir: los/las Moras. Leales guerreros macedoneanos que llevan a cabo las ocurrencias de su presidente, sufriendo distintos altibajos hasta llegar a la gran derrota final.

En síntesis, con una obertura que muestra a un Macedonio presidente que hace una balance de su gestión, para luego pasar por una revisión sobre su vida a cargo de Borges, quien, entre otras cosas, nos explica algunas de sus terminologías, un Mozo que lo sigue continuamente en sus ideas, una esposa que le reclama un mejor desempeño como padre de familia, una prostituta que lo visita, la muerte que lo acecha y finalmente lo encuentra, entre otros menesteres, para luego culminar con un Macedonio que se mete adentro de su propio cuento, un cuentos obre el cosmos que se convierte en un zapallo».
MAXIDONIO: EL PUCHERO MISTERIOSO
Estreno: viernes 11 de abril 2025
Funciones: viernes 21 hs.
Duración: 90 minutos
TEATRO CALIBAN
México 1428
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