Victoria opositora en Estambul

Publicado el 25 junio, 2019

Estambul confirmó los resultados de la primera vuelta y pasó a manos de la oposición tras la elección de Ekrem Imamoglu, quien superó con 800.000 votos a su oponente del AKP, el ex primer ministro Binali Yildirim. ¿Está entrando Turquía a una nueva era política?

Se trata de un importante revés para el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, quien había dicho en varias ocasiones que quien gana Estambul gana Turquía. Este 23 de junio, no sólo el AKP, su partido, fracasó en movilizar a los votantes que no acudieron a las urnas la primera vez, sino que además hubo una transferencia de votos importante hacia la oposición.

El opositor Ekrem Imamoglu ganó con el 54% de los votos contra casi un 45% para el oficialista Binali Yildirim. La participación, de 84%, se mantuvo, pero el candidato oficialista perdió más de 220.000 votos.

Ekrem Imamoglu se benefició sin duda del sentimiento de injusticia debido a la invalidación de su primera victoria el pasado 31 de marzo: de los 39 distritos de Estambul, 13 pasaron a la oposición entre los dos sufragios.

Bastiones islamistas

Imamoglu logró conquistar a mucha gente con un mensaje de amor frente al lenguaje de amenazas y miedo utilizado por el gobierno en los últimos años. El opositor procede además de una familia religiosa, lo que le permitió arrebatar votos al partido de Erdogan.

Esta victoria de Imamoglu en muchos barrios que eran hasta ahora bastiones de los islamistas es un golpe muy duro a la hegemonía del presidente, y algunos lo ven como el principio del fin de los islamistas, si bien este fin probablemente aún quede muy lejos.

“Nos dimos cuenta con estos resultados de que la opinión pública turca no adhería al cuento caricaturesco que busca criminalizar a toda la oposición. El AKP y la presidencia pierden así un arma central y van a tener que renovar su argumentación porque no funciona”, estima Jean-François Pérouse, director del Instituto Francés de Estudios Anatolios (IFEA).

¿Una nueva era?

Para la oposición, que durante 17 años sufrió una derrota tras otra contra Recep Tayyip Erdogan, esta victoria significa mucho más que la toma de una gran ciudad: rompe el círculo vicioso del derrotismo que consistía en decir que, en Turquía, Erdogan siempre gana.

Esta vez, la oposición vio que la victoria era posible y que Recep Tayyip Erdogan podía conceder la derrota. Algo que puede parecer obvio, pero después de la anulación de los resultados del 31 de marzo por razones dudosas, muchos opositores se preguntaban si el jefe de Estado, en caso de derrota, no encontraría un pretexto para invalidar las elecciones una vez más. La victoria irrevocable de la oposición no le dejó otra opción.

Imamoglu pasó de ser casi un desconocido a ser un símbolo de la oposición. Aunque todo depende de su gestión de la alcaldía, algunos ya lo ven como posible adversario a Erdogan en los comicios presidenciales de aquí a cuatro años.

 

 

Por RFI.


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