ESO NO SE HACE | Cristina Rodriguez

Publicado el 23 octubre, 2020

ESO NO SE HACE


Por Cristina Rodriguez

Eran compañeros desde primer grado. Franco esperaba a Luli todas las mañanas en la esquina de su casa y se iban juntos a la escuela. Durante las vacaciones dejaban de verse, porque la niña las pasaba en casa de su abuela.

-Bueno, Franquito, ya estás en primer año.

-Sí, pá.

-Espero que te portes bien y no te lleves ninguna materia.

-¡Chau má, chau pá!

Franco tomó la mochila y salió. Seguramente Luli estaría esperándolo en la esquina de siempre. No la veía desde diciembre del año anterior, cuando terminaron las clases.

-¡Franco, esperáme, me quedé dormida!

El chico se detuvo, dio vuelta la cabeza y pensó:

-“¡Qué linda está Luli!”

Se saludaron con un beso.

-¿Vamos?

-¡Sí, dale, que llegamos tarde!

En la escuela, Franco no podía mantenerse quieto. Ninguna clase le interesaba. Buscaba excusas para levantarse, para salir del aula.

-¡Franco, sentate!

-¡Franco, te advierto, si seguís así…!

Pero él ya no era dueño de su cuerpo, ni de sus piernas, que siempre lo llevaban hasta Luli.

No podía dominar sus manos, que querían tocarla, sentir su piel, su carne debajo del guardapolvo.

-¡Profe, Franco está molestando!, gritaba ella, entre protestas y risas.

A Luli le gustaba Franco. Le gustaba desde hacía un mes, cuando el primer día de clase él la esperó en la esquina para ir a la escuela.

Algo que no hubiese podido explicar la atraía en él, algo que a ella la hacía sentir diferente. Cerca de Franco, Luli era consciente de su propio cuerpo, que se llenaba de hormiguitas cada vez que él se acercaba.

Transcurría el primer recreo. Casi todos los chicos de Primero A habían salido al patio. Aún no terminaban su pasaje desde la niñez a la adolescencia y necesitaban jugar.

Luli y Franco se quedaron para completar una tarea.

-¿Me prestás las respuestas?, pregunta ella, y le arrebata las hojas de la carpeta.

-¡No, traé!, grita él, tratando de recuperarlas.

Risas, corridas, manos buscadoras… Dos miradas que se encuentran, dos bocas que cumplen su ineludible destino…

-Alumnos! ¿Qué están haciendo?

-¡Prece!

-¡Tienen cinco amonestaciones!

La profesora pregunta dónde están Luli y Franco.

-A Franco lo cambiaron a Primero B.

-Y a Luli la llevaron a otra escuela.

Cristina Rodríguez

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