30 de noviembre

Publicado el 30 noviembre, 2019

Veinte años sin Carlos Hugo Christensen. El 30 de noviembre de 1999 en Río de Janeiro, donde estaba radicado desde la década del ’50, el destacado guionista y director de cine, nacido el 15 de diciembre de 1914 en Santiago del Estero. Había realizado numerosas películas en Argentina, Chile, Perú y Venezuela y Brasil y aún estaba en plena actividad al momento de su muerte.

Trabajando en la radiofonía conoció a César Guerrico, que estaba a cargo de los estudios Lumiton, y por su intermedio ingresó en esa productora e inició en ella un aprendizaje como ayudante en contacto con las primeras figuras del espectáculo de ese momento. En 1939 dirigió su primera película, El buque embotellado que no fue exhibida. La siguiente El inglés de los güesos, protagonizado por Arturo García Buhr y Anita Jordán fue en 1940 y tuvo el elogio de la crítica y el entusiasmo del público. A partir de allí comenzó una carrera que transitaría por diversos géneros, incluyendo la adaptación de clásicos literarios, las comedias sobre las desventuras matrimoniales, los melodramas con carga erótica y excelentes temáticas policiales. Muy cuidadoso en la fotografía y también en la dirección de actores.

Si bien sus primeros títulos alternaban lo apicarado con lo convencional, posteriormente la fuerte garra dramática de Christensen se puso de relieve en Safo, historia de una pasión (1943); El ángel desnudo (1946), en el que mostró a una sensual Olga Zubarry; Los pulpos (1947), o Los verdes paraísos (1947). En el género policial se destacó con La muerte camina en la lluvia (1948), La trampa, No abras nunca esa puerta y Si muero antes de despertar.

La audacia de varias de sus películas y su temperamento le ocasionaron conflicto con los organismos fiscalizadores de la moral y las buenas costumbres. En la década del ’50 decidió seguir su carrera fuera del país y se dirigió hacia México pero en el camino pues luego de filmar en Chile y Venezuela se radicó en Brasil, donde siguió trabajando y residiendo. También en Brasil filmó en 1958 Amor para Três, remake de La señora de Pérez se divorcia y Matemática Zero, Amor Dez, remake de La pequeña señora de Pérez.

El 30 de noviembre de 1999 falleció como consecuencia de un ataque cardíaco en su domicilio de Río de Janeiro, dejando sin completar el filme La casa de azúcar, basado en un cuento de Silvina Ocampo que estaba dirigiendo. Desde 1947, estaba casado con la actriz argentina Susana Freyre y era abuelo de la actriz Paula Christensen.


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